lunes, 10 de junio de 2013

Invierno fuera, invierno dentro



Los últimos lugares siempre me quedaron bien en esta relación, será que alguna vez la distancia y el tiempo  el orden de las cosas, no fue así.  Hoy lloré de nuevo, pero dolió un poco menos, eso debe ser bueno.


Tengo un premio esperando al pesimismo de ser la dejada. Ser dejado es siempre mejor que dejar, mi excusa perfecta para justificar lo que el corazón no quiere entender, Charlas de quincho: Corazón: Te extraño te necesito. Mente: No era para vos. El Tiempo es el mejor referí  porque siempre caemos en un empate.
La realidad me había golpeado tan fuerte con sus canciones y su cinismo que tarde dos meses en levantar un corazón en partes. Entre una feria americana y este aparato bombeador la única diferencia es que mis partes usadas no podía devolverlas porque nadie las quiso a consignación.

“Te amo en otra velocidad”, dijo y yo le creí. Le creí a su voz, a sus lindos ojos marrones, a su cuerpo y a su música. Nunca la pifié tan feo.
La pesadez de un San Valentín baleado por todos los frentes se llevó la fuerza de mis piernas y con ella la de mi voluntad. Se presentó la mañana como un cuento mal escrito, sin coherencia y sin intensidad. El fuego que penetraba se hundió  en un hielo inhóspito para los regresos
¿Como se ama? ¿Hay una sola forma de amar? Con decir  te amo alcanza o mejor dicho cuando deja de alcanzar.

Hubo un día que decidí que amarte era nocivo para mi salud, y que tanto desencuentro de amor me había terminado de consumir el alma. La soledad de mujer llenó los espacios que dejaste, la risa de bebe llenó a la madre en la que me convertí.
Se pobló mi corazón de incertidumbres que no supe contestar pero en todas ellas estaba Él, la inicial de su nombre, su olor, su mirada o su música que en algún momento dejo de tocar para mi. Cuando quede embarazada del príncipe de los cuentos de hadas se me acabó la tinta, se asustó la lapicera y huir resulto más sencillo. 
Yo era un cuento a medio escribir…
Yo era el silencio gritándole que lo amaba, que lo necesitaba más que nunca…hasta que me quede sin voz y los movimientos en mi panza comenzaron. Ahora era Dante que lo llamaba.  Y si a mi misma no podía responderme, mucho menos al hijo que esperaba.




Mientras una vida crecía día a día, mis noches se volvieron agua. Pocas soledades debe haber como la de dormir abrazada a tu panza de embarazada sola, compartirla con el silencio de una cama de una plaza y las sábanas frías congelándome los pies; diciéndole a mi panza que todo iba a estar bien…y que nadie escuchará ahogándose mi voz quebrada contra la almohada.  Invierno afuera, invierno adentro.

1 comentario:

  1. Buuu... aún sentís esto? Se nota que son palabras del alma que hace tiempo necesitabas expresar.
    Palabras que afloraron de tu corazón sin necesidad de ser forzadas. Palabras en un torbellino de sentimientos que se transportaron a un mundo infinito para manifestar, pero también para prevenir, y sobre todo, para darte seguridad, la seguridad de saber que Dante no pudo haber crecido en mejor panza. No es invierno, porque Dante hace todo Primavera.

    Te hago pasar por aquí también, jaja:
    http://peluminario.blogspot.com

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