Revisemos el saldo de este viernes húmedo afuera y muy
estufezco adentro a las dos menos diez de la madrugada.
Vivir con un hermano adolescente y un bebe en la casa es una
ecuación que únicamente la divina paciencia y empatía resuelven, por desgracia
tengo un problema, según mi hermano y el padre de mi hijo “tengo una habilidad
para romper las pelotas”. Supongo que en otro momento habrá que ver si me es
heredado, supongo que él tendrá que ver si buscó una persona que se parece
mucho a la madre…Heavy!
En fin la cuestión es que con tanta cháchara, risas y unos
videos molestos Dante se despertó y nos desvelamos, piruetas otra vez.
A todo esto comí dos pizzas, mentira en algún momento 2
porciones se hicieron 3. ¡Para qué comí esa pizza de más! Me cayó poco más que horrible! Cuando vaya al
cielo le voy a preguntar porque Dios puso el hipotálamo tan cerca del cerebro y
no del estómago para que las gordas como yo nos demos cuenta cuanto estamos
llenas. Ni que hablar mi aspecto, definitivamente no calificó para la mujer más
sexy. Una calza blanca corta rota que deja al descubierto más de un mes sin
depilación; mi camisa batik azul y blanca preferida toda estirada; el pelo es
una maraña, tengo que bañarme; chinelas verdes para terminar de combinar. Para
mi cumpleaños me regalaron 3 perfumes, honestamente si viviéramos en el siglo XVIII
en Francia me hubiese sentido alagada pero a está altura debo entender que es
una campaña para que me bañe más seguido. Como la suciecita que soy mi pequeña
contribución con el planeta además de la división en residuos secos y húmedos,
es no malgastar el agua. Voy a decir en mi defensa que no me baño no porque no
me guste, sino por fiaca.
Entonces para irme a dormir menos culpable, la sensualidad
de una madre pasa por la ternura con la que mira a su hijo, no? En estos momentos es cuando
una dice….erámos tan pobres.


