Hola hijo cómo estas? Acordate que siempre es importante preguntarle a la gente como esta.
Te escribo para contarte de este intenso segundo año de vida; en el que aprendimos y maduramos mucho, construyendo en el día a día nuestra vida juntos. Esta carta se trata de dos cosas que leí que hay que dejarle a los hijos: raíces y alas, dos cosas que sin perseverancia, paciencia, tolerancia y amor no se pueden alcanzar.
Dante como siempre te digo, yo soy la mama que te toco, un poco bastante inútil por eso sigo orando para que Dios me ayude a que puedas tener la mejor versión de Nazareth en todos sus sentidos, esto fue un poco de lo que salió.
Estoy en la cocina y escuchó tus risas y a Fede diciendo “¿Quién es el bebe?”, te matas de risa y querés seguir por que sos incansable, tenes rosca para rato. Pero ya nos queda poco para disfrutar de ese bebe porque cada vez se va haciendo más nene. Nose bien que lo determina, cual es el momento que hace a la transición, pero si que hay pequeñas cosas del día a día que van marcando una evolución.
Al año y cuatro meses dejaste el pecho y agarraste la mamadera, todos colaboraron en eso: la abuela Chuchy principalmente que nunca dejo de intentar, Fede, tía Chochi cuando todavía vivía en Castelar, tío Diego con sus adjetivos tan particulares, el abuelo Walter. Al principio fue difícil porque solamente la tomabas cuando yo no estaba y muy poco, fueron varias las veces que quedo la mamadera llena a arriba de la mesa porque no querías ni tocarla.
La cuestión estuvo en la genialidad del rito que te propuso la abuela Chuchy y la perseverancia de todos en conducirte a tomarla. Si los All Blacks tienen su danza maorí, vos tenías tu Danza de la Memona. Había que llenar la mamadera, colocarla en una jarrita para calentarla a baño maria y mientras tanto sacudiendo la mano hacia adelante alentar al grito de: “ ¡¡Vamos memona, vamos!!”.
Como resultado de esto, Faby, el marido de la abuela ya estaba pensando en hacerte miembro de la hinchada del Rojo.
Para la hora de la siesta, se logró adquirir el hábito de tomar la mamadera, mimosear un poco primero con la almohada y después con la punta del gorrito de Piñón. Estabas entrenado para dormirte en cualquier sea el lugar, pero las mejores tardes eran en la casa de los padrinos mágicos porque después del biscochuelo de la madrina y jugar con el padrino Hugo te dormías una siestona barbara.
El tema era cuando llegaba la noche te agarraba la locura crónica, hacías lío, se te daban los caprichos y te ponías súper inquieto. Probamos darte té de valeriana para ver si te relajabas un poco pero la verdad es que no sirvió de mucho. También se te daba por pedir que te nombraran todas las cosas y las personas para tratar de decirlas vos, intentabas todo con tal de no irte a dormir.
Todo esto cuando no te daba por la locura de no dejarte cambiar. Hubo momentos donde hacerte el cambio del pañal era una verdadera guerra y había que convocar a Yaka Zulu para que conduzca la batalla. Después pregúntale a la abuela Chuchy quien es, de paso también que te cuente la historia de la película Arlequín y ojo si le agarra la melancolía por la nena que se la iba a comer el buitre en la película de Angelina Jolie.
En fin, el problema fue que vos te dormías con la teta y al sacarla encontrar el sustituto para relajarte y que te quedaras dormido fue complicado. Había días que después de dos mamaderas y ya a la una de la mañana seguías despierto. Así que empece a cortarte la horas de la siesta porque nos volvías locos a todos a la noche, y yo me enloquecía pero gritar aunque era más fácil no era la solución.
El alivio tardo varios meses en llegar, muy de a poco y en última instancia por el mismo cansancio del jardín probablemente, temprano después de comer preparábamos la mamadera, saludabas a todos y ya en el cuarto te hacía upa para apagar la luz, agarrábamos a Piñón de su sombrerito para morderlo y resfregartelo por los ojos, mirábamos la tele o un video del celular, acostada con vos haciéndote mimos te dormías...por fin.
La pediatra y otras personas que nos fuimos cruzando me avisaron, un poco tarde: “Mira que los ¡Dante son terribles!” Y tenía razón, sos tan terco como una mula mi amor chiquito. Si te retan haces frente, lo tuyo no si entra en capricho sino en tozudez directamente. La abuela Chuchy y Fede son los que más paciencia tienen, ojo no los agotes porque arde troya: “Cuando la abuela se caliental...”jaja.
Sos tan inteligente, no te perdés de una. Te encanta contar hasta el 3 y todo lo que sea juegos de formas. A los autos recién ahora les empezaste a prestar más atención. Los trenes te encantan, los colectivos también pero les decís trenes, y a los aviones los saludas.
Así como sos de observador e inteligente sos también de obsesivo y demandante, como cuando te agarra la locura de compartir galletitas con los perros. Una atrás de la otra les vas dando a Phillip y Browni. Cuando podes ir del otro lado donde están los perros te encanta perseguirlos, a Browni que esta viejito te enseñamos a no empujarlo y con Phillip se llevan bien porque los dos están re locos y son hijos míos.
A esta altura ya teníamos el tema del pecho resuelto, la siesta y la hora de dormir pero el señor a duras penas hablaba. Muchas veces el abuelo Walter desesperado para poder enseñarte sobre la bolsa de Nasdaq te preguntaba cuando ibas a hablar y vos ni atención le dabas. En cuanto a la comida, bastante bien, para comer te elegías 40 cucharas del cajón y nos dejabas a nosotros sin ninguna para tomar el te.
Este nuevo año de vida fue tan intenso como el anterior, son mil las anécdotas que podría contarte y muchas de ellas tienen que ver con la aparición de alguien determinante en tu vida. Yo pienso que si hace unos meses le hubieran dicho a Federico que iba a estar cambiando pañales o preparando mamaderas, ni él lo hubiera creído.
Fede llegó justo a tiempo, después que cumpliste un año y se integró muy rápido al clan de los Cuculus, solamente hay que ver como lo recibís, apenas lo ves ya lo capturas para vos. Es tu compañero incansable, nunca esta cansado para un juego más, para alzarte porque no querés caminar y le pedís upa. Cuando yo me sentía mal más de una vez se encargó de cuidarte y hasta te enseñó a caminar de la mano sin soltarte. Me ayuda a convencerte para darte el jarabe. Te ha preparado ricas polentas y fideos. Te ha lavado pantalones y limpiado regurgitadas también.
Este año la abuela Chuchy dejo la cintura que no tenía en cuidarte hijo, un día agradececelo porque con vos hizo lo que con nadie. Lo que dio y da por vos no tiene nombre, muchas veces confrontamos con ella y nos peleamos porque realmente le preocupa que estés bien, que crezcas sano física y mentalmente más allá de los padres que te tocaron vaya Dios a saber porque.
Y de eso también hay que hablar, nose con que versión vas a crecer porque la verdad para cada uno es diferente, yo voy a transmitírtelo de esta manera y el tiempo, te dará a vos la capacidad para encontrar tu forma de entenderla. Yo hubiera preferido que tus abuelos paternos exceptuando Gustavo que siempre estuvo, hubieran tenido más contemplación respecto tu edad, más constancia en las visitas al principio para poder llevarte luego. No mucho sino que pudieras hablar un poco más para poder comunicarte.
No fue así, y las primeras veces que volviste de allá eran terribles. Muchas veces no supe contenerte, en casa no sabíamos que te pasaba porque pegabas, pellizcabas, dejaste de sentarte en tu mesita y sillita de comer como habías aprendido, mordías y gritabas, estabas como desorientado al principio. Hijo perdón yo no supe que hacer, suerte que estaba la abuela Chuchy y Fede a la tarde cuando volvías. Muy de a poco fuiste saliendo adelante, entendiendo estos movimientos apresurados. Pero fue difícil, un día Chuchy pregunto que si a nadie le importaba que lloraras. A mi me importa, pero fui inútil en conducirte a llevarlo adelante de una mejor manera.
Dante este año trabajamos en las raíces, poder moldear el carácter no solo tuyo sino de ambos para convivir en familia. Te dejo para eso también una palabra hijo: Ubuntu que significa para las tribus de África“Yo soy, porque nosotros somos”. Esto quiere decir que una persona Ubuntu es segura de si misma porque entiende que pertenece a una comunidad que lo respalda en cada paso por eso también siempre está disponible para esa familia y viceversa.
Próximo desafío...dejar los pañales
Te amo
Mama.
