miércoles, 7 de agosto de 2013

Me parece que pintó el viejazo…ponele!



A los 24 me preocupa más el proceso de llegar a ese éxtasis final  que el orgasmo mismo ¡Cuanta razón Isabel!

A los 24 ya no pienso tanto en como me veo mientras estoy arriba, o que si hago esto es más interesante para él, pienso que si yo lo disfruto él también lo hace.

A los 24 entiendo que soy única y a veces en algún punto indispensable.

A los 24…y soltera me depiló “por si las dudas”, también porque como dice mi mama “si pasa cualquier cosa y caes internada”. A los 18 realmente me importaba nada, mejor dicho, me daba lo mismo. Ahora te das cuenta que simplemente no da caer como Messi al hospital.  Por otra parte, a lo 18 si había un motivo para depilarme, en todo caso, definitivamente era otro.

A los 24 los maratones de sexo, son con vino y cena pero con comida casera. Algunas esperan el desayuno en la cama en bandeja de plata, pero a otras les alcanza con un mate.  Una se da cuenta que a los hombres no se les puede pedir más porque francamente no se dan cuenta a esta edad pero....como amamos a las excepciones a la regla, no?

A los 24 tengo un poco más de paciencia para no esperar ese llamado y ese mensaje.

A los 24 no es lo mismo su mano que cualquier otra,  porque su mano tiene el tacto justo para nuestra piel.

A los 24 se empieza a entender que es hacer el amor con el cuerpo y no con la cabeza.  

A los 24 no decis tanto “te amo” y tal vez no este bien, habría que repetírselo muchas veces al otro como hacen los teens en cartas y mensajitos.. ¿Será que tenemos miedo de que se gaste?

A los 24 encontramos otras formas más prácticas, cotidianas, constantes, un compañerismo, un cuidarse mutuamente.

A los 24 concretas proyectos que eran sueños, si estas en pareja lo haces de dos y tratas de que no rueden platos. 

A los 24 te mudas a ese depto que soñaste toda tu vida y dejas los plato sin lavar porque es tu casa…claro que en algún momento se terminan los platos limpios.

A los 24 te compras un auto, de a dos y te pones de acuerdo cuando le toca manejar a cada uno. Aunque el macho de la casa siempre quiere llevar las llaves.

A los 24 te haces mama, y maduras de golpe como si te dieran una patada virtual“o creces o creces”  pareciera decirte la vida. También te desplazas a vos misma y ¾ de un pequeño príncipe se vuelve tu primer y único motivo.  

A los 24 cambian algunos hábitos pequeños. Algunas empiezan a usar labial, otras se dan cuenta que a bailar en zapatillas ya no da solo se admiten tacos…

A los 24 ya no le usas la ropa a tu vieja y no entendes como en algún momento te gusto esa camisa o porque se pone el cinto de esa forma como adornó, y lo que es más te pregunta: “¿Me queda bien, estoy  bien así?”
A mi no me gusta, pero vos fíjate.

A los 24 tus viejos nunca saben bien donde estas, si venís a comer o dormir. Sus un ente que aparece y desaparece o bien, comprar urgente cuna cama de dos plazas e informarle a tu novio que la sábana puede compartirla si quiere y no le molesta.

A los 24 es difícil vivir con los padres porque ya tenes “ tus formas”

A los 24 tengo un libro de recetas, y lo que es mejor ¡Las pongo en práctica!

A los 24 es lindo no solo encontrar a alguien con quien dormir sino con quien despertar.