A los 24 me preocupa más el
proceso de llegar a ese éxtasis final que el orgasmo mismo ¡Cuanta razón Isabel!
A los 24 ya no pienso tanto en
como me veo mientras estoy arriba, o que si hago esto es más interesante para
él, pienso que si yo lo disfruto él también lo hace.
A los 24 entiendo que soy
única y a veces en algún punto indispensable.
A los 24…y soltera me depiló
“por si las dudas”, también porque como dice mi mama “si pasa cualquier cosa y caes internada”. A los 18 realmente me
importaba nada, mejor dicho, me daba lo mismo. Ahora te das cuenta que simplemente no da caer como Messi al hospital. Por otra parte, a lo 18 si había un motivo
para depilarme, en todo caso, definitivamente era otro.
A los 24 los maratones de
sexo, son con vino y cena pero con comida casera. Algunas esperan el desayuno
en la cama en bandeja de plata, pero a otras les alcanza con un mate. Una se da cuenta que a los hombres no se les
puede pedir más porque francamente no se dan cuenta a esta edad pero....como
amamos a las excepciones a la regla, no?
A los 24 tengo un poco más de
paciencia para no esperar ese llamado y ese mensaje.
A los 24 no es lo mismo su
mano que cualquier otra, porque su mano
tiene el tacto justo para nuestra piel.
A los 24 se empieza a
entender que es hacer el amor con el cuerpo y no con la cabeza.
A los 24 no decis tanto “te amo” y tal vez no este bien, habría
que repetírselo muchas veces al otro como hacen los teens en cartas y
mensajitos.. ¿Será que tenemos miedo de que se gaste?
A los 24 encontramos otras
formas más prácticas, cotidianas, constantes, un compañerismo, un cuidarse
mutuamente.
A los 24 concretas proyectos
que eran sueños, si estas en pareja lo haces de dos y tratas de que no rueden platos.
A los 24 te mudas a ese depto
que soñaste toda tu vida y dejas los plato sin lavar porque es tu casa…claro
que en algún momento se terminan los platos limpios.
A los 24 te compras un auto,
de a dos y te pones de acuerdo cuando le toca manejar a cada uno. Aunque el
macho de la casa siempre quiere llevar las llaves.
A los 24 te haces mama, y
maduras de golpe como si te dieran una patada virtual“o creces o creces” pareciera
decirte la vida. También te desplazas a vos misma y ¾ de un pequeño príncipe se
vuelve tu primer y único motivo.
A los 24 cambian algunos
hábitos pequeños. Algunas empiezan a usar labial, otras se dan cuenta que a
bailar en zapatillas ya no da solo se admiten tacos…
A los 24 ya no le usas la
ropa a tu vieja y no entendes como en algún momento te gusto esa camisa o
porque se pone el cinto de esa forma como adornó, y lo que es más te pregunta: “¿Me queda bien, estoy bien así?”
A mi no me gusta, pero vos
fíjate.
A los 24 tus viejos nunca
saben bien donde estas, si venís a comer o dormir. Sus un ente que aparece y
desaparece o bien, comprar urgente cuna cama de dos plazas e informarle a tu
novio que la sábana puede compartirla si quiere y no le molesta.
A los 24 es difícil vivir con
los padres porque ya tenes “ tus formas”
A los 24 tengo un libro de
recetas, y lo que es mejor ¡Las pongo en práctica!
A los 24 es lindo no solo
encontrar a alguien con quien dormir sino con quien despertar.